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4.- Características de las familias con enfermos mentales. Distinguimos este grupo de las minusvalías o deficiencias por tener este grupo características que las diferencian del anterior. Las familias con un miembro enfermo mental son otra de las tipologías de usuarios del SAD.
En este gran grupo de las enfermedades mentales distinguimos en función del lugar que el enfermo ocupe en la familia, dos grandes grupos: · Familias con hijos enfermos mentales. · Familias con padres enfermos mentales. Hay que decir que, en este grupo, el tipo de enfermedad que padezca el o la usuario/a determina el tipo de prestación que puede darse y, sobre todo, el cómo darla. Para hacer un análisis histórico y social, podemos decir que el enfermo mental ha sido siempre un elemento perturbador de nuestra tranquilidad porque, al tener una sintomatología aparatosa, a veces agresiva, con una imagen bastante deteriorada y con una pérdida considerable de dialogo razonable con los otros, nos da cierto temor a perder el control. Es por ello que la sociedad, en su momento, se dotó de instituciones manicomiales, como sitio de recogida de estos enfermos, de forma que la comunidad se viera libre de ellos. Sin embargo, a medida que se avanza la medicina, se descubren determinados fármacos y se desarrolla la psicología clínica y los profesionales conviven y estudian profundamente el proceso de la enfermedad, se obtienen una serie de conclusiones, como los siguientes: · No todas las enfermedades mentales presentan delirio o pérdida de la realidad. · No todos los enfermos que tienen pérdida de realidad están siempre delirando, sino en los momentos de agudización de la enfermedad. · Como a todo el que se le institucionaliza, las consecuencias de permanecer internado “de por vida” en un hospital psiquiátrico conllevan una enorme pérdida en habilidades cotidianas como el autocuidado, las relaciones interpersonales, el desenvolvimiento social, la responsabilidad laboral,… que tras un largo periodo de internamiento es incapaz o tiene muchas dificultades para recuperar. Es por ello que se acometió la reforma psiquiátrica, que consiste en crear una serie de dispositivos sanitarios que, por una parte, consideran al enfermo mental como un enfermo más, y por otra acercan los dispositivos sanitarios al lugar donde habita éste con su familia, con el objetivo de tratar la enfermedad lo más ágilmente y pronto posible, así como de llevar a cabo un seguimiento permanente del enfermo, de cara a evitar la necesidad de ingresos institucionales, reduciendo estos al tiempo indispensable para que remita el síntoma agudo y esté en condiciones de volver al hogar. Al desaparecer el “recurso” del internamiento, la familia ¿se ve sola con el enfermo mental? Lógicamente, el Estado, al generar la reforma psiquiátrica, pone en marcha dos sistemas alternativos y complementarios: el Sistema de Salud Mental y el Sistema de Servicios Sociales. Entre los dos, se pretende dotar a la comunidad de los dispositivos necesarios para que el enfermo mental pueda vivir con su familia, con el apoyo necesario. El SAD forma parte de estos dispositivos. Del colectivo de enfermos mentales, ¿cuáles son los usuarios que más frecuentemente son atendidos por el SAD? N Familias con hijos enfermos mentales. Normalmente hablaremos de hijos adultos y de padres ancianos. Los casos más frecuentes se dan en la demanda por parte de la familia de apoyo a los Servicios Sociales Comunitarios para controlar la medicación, autocuidados, establecer relaciones que le obliguen a salir de casa,… A veces la demanda procede desde el Centro de Salud Mental porque pudiera ocurrir que el enfermo viva sólo y se encuentre incapaz de realizar determinadas actividades de la vida diaria. Normalmente la prestación que se ofrece es la relativa a la higiene y el autocuidado de forma educativa, con el objetivo de que tras una manifestación aguda de la enfermedad o crisis, pueda empezar con nuestro apoyo a reanudar su vida normalizada. N Familias con padres enfermos mentales: Normalmente cuando más actúa el SAD es en el caso de que sea la madre la enferma y hay niños pequeños, de cara a que el período crítico de la enfermedad de la madre no suponga la desestructuración de toda la familia durante una temporada y a que, una vez superada la crisis, con el apoyo del SAD la madre pueda volver a asumir sus responsabilidades de forma paulatina. En la mayoría de los casos, el SAD aplicado a este tipo de usuarios/as es el eslabón más de toda una cadena asistencial y preventiva que se pone en funcionamiento de forma coordinada en la que interviene el Equipo de Salud Mental de Distrito, así como los diversos programas que el Centro de Servicios Sociales desempeña.
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